Hoy se me ha roto algo que me regalaste, y me ha dado mucha pena. Era un termo de bambú con un
koi grabado en la superficie; sabes que me encantan los termos de café y ese, además, decía mucho de mí. Era precioso, como tantos otros regalos tuyos.
A veces te prometo que aún no entiendo qué pasó, ni dónde está el Diego que conocí. No sé quién eres ahora, pero echo de menos a la persona de la que me enamoré.
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