9 jun 2026

Fuga

 Últimamente sueño mucho que me voy a Colombia.

Ropa ancha de colores, bolsas de rafia rojas y azules (como las de mi infancia, infatigables), un Jeep verde militar, viejo, con tracción a las cuatro ruedas, y la humedad caliente del eje cafetero.

Olores solo imaginados me acompañan por Huila, Tolima, Salento, las cascadas del Río Verde, una visita por la Recuca. Cerecitas rojas colmando los cafetales, colinas suaves y redondeadas salpicadas de viejas haciendas de estilo colonial aquí y allá. Por todas partes gente pequeña, robusta y bronceada, con matas de abundante cabello hirsuto y negro, ojillos de escarabajo, sonrisas imperfectas llenas de dulzura.

Sueños donde todo es más antiguo, más sencillo, más natural y, en un sentido, también más duro. Un anhelo extraño de escapismo sin pretensiones más que de llenar los pulmones y probar un buen café y una arepa con queso en un bar sin nombre en un pueblo digno de una novela de García Márquez.

Monsters

 A veces me devora la angustia, como un monstruo gigantesco que se ceba de mis miedos, de mis preocupaciones. Lentamente todo se amortigua, pierde fuerza, sentido, objetivo, se distorsiona y solo resuena el eco de un dolor sordo pero presente, agazapado, esperando a que me rinda y deje de luchar para atiborrarse de mi debilidad y acabar conmigo.

8 may 2026

La toma de decisiones.

 ¿Y si... me he equivocado?

El pensamiento relampaguea, como un flash, entra en tromba trastabillando, tartamudo, vacilante, torpe..., pero fuerte.

No es la primera vez que lo pienso, no voy a mentir. Es mucho lo que arriesgaba y mucho lo que dejaba atrás al tomar mis decisiones; pero siempre he estado convencida de que podía merecer la pena. Hasta hoy. Hoy la balanza se ha inclinado no hacia la soledad - eso habría sido infinitamente mejor - sino hacia el arrepentimiento.

Y ahí está esa idea tan tosca, mirándome desafiante, mientras yo me empeño en mirar hacia cualquier parte menos a ella. Otra vez no. Otro fracaso, no. Tiene ese peso certero de las epifanías que no se pueden ignorar.

Y yo me empeño, obcecada, infantil, turbada, en dirigir mi expresión enfurruñada a otro lugar. El que sea.

2 abr 2026

¡Salamanquesa!

 Así llamábamos a las lagartijas cuando yo era chica y jugábamos a arrancarles la cola en el patio de casa de la wela, a ver si crecía de nuevo.


Pero, ahora en serio: me he enamorado de esta ciudad. Como un flechazo, el encanto dorado de sus muros de piedra antiguos me ha hechizado. Después de solo unos días de recorrer el adoquinado, leer en el patio interior de la biblioteca púbica, buscar la rana en la fachada de la facultad (hasta que me rendí y recurrí a Google), languidecer en la tibia hierba de sus parques, patinar por los paseos contiguos al río y comer empanadas en la Plaza Mayor..., ya me siento mejor. Más ligera, más optimista. El resto está allí, abajo, pero mientras..., mientras, esto es la vida. ¡Y qué vida!


No me marcharía jamás..., el piso es pequeño, pero nuevo y encantador. Me gusta esa chimenea extraña y moderna con llamas de mentira. La cocina es diminuta, pero siempre estoy comiendo fuera, así que para hacerme un café, da. Hay un bar un poco más abajo, en esta calle, y a veces ponen SFDK a un volumen moderado y me hacen sentir como en casa, y abro las ventanas para que llegue la música. Quiero imaginar que esto es para siempre y que este aire tan limpio hará que me florezcan cosas bonitas en el pecho, que pasaré el resto de mis días pisando levemente la madera cálida de la tarima flotante calefactada al despertar, abriré la primera hoja de este balcón y me tomaré un primer café asomada a la baranda mientras me visto y me llega el murmullo sibilante de los estudiantes que caminan adormilados a la facultad; donde yo, a mi vez, seguiré maravillándome cada día de la belleza del aulario, del entorno, de las vistas a través de la ventana..., y así pasarán ociosos los días, haciendo excursiones a Segovia, a Ávila, a Peñaranda de Bracamonte, en honor a mis padres, y leyendo un libro tras otro tras otro, sin pausa, como ahora, y escribiendo en terrazas con un café frío como acompañante.


Se me escapa una sonrisilla, qué pensamiento tan absurdo, yo, aquí, con este frío, con lo sureña que yo soy..., y saco papel de carta, y empiezo a redactar. Dirección: Sevilla. 

21 ene 2026

Verheiratet

    Ayer di un paso que se siente gigante: en un mes dejaré de estar soltera a ojos de la ley y formaré una unidad familiar en régimen de pareja de hecho. Dije que sí ilusionada, firmé emocionada y se me rompió el corazón en mil pedazos al acordarme una vez más de todos los pasos que quise y no pude dar en mi vida anterior. Se me rompió el corazón de tanto anhelar, de tanto esperar, y fíjate qué fácil era, qué sano, qué bueno y qué bonito es así, ahora.


11 ene 2026

Quoting Nicholas: Happy New Year.

 Habrá cambiado la fecha, pero no así tu intrusión forzosa en mis sueños. Para bien o para mal, en la maraña confusa de emociones que me acechan desde que te eché de mi vida, sigo soñando contigo confusamente, como si mis propios sentimientos se cuestionaran su existencia. ¿Cómo han ido tus fiestas? ¿tuviste vacaciones? He sabido que tu padre se ha prejubilado, por fin..., espero que no se cumplan tus presagios para él. Me pregunto si habrán sido unas navidades más felices que las del año pasado. Si habréis visto el adorno del árbol que tenía mi nombre y lo habréis quitado con rabia o con desdén.

Yo aún os recuerdo. Encajábamos tan bien que una parte de mí no puede evitar pensar aún que pertenezco al seno de esa familia, más que a la que conformaba contigo. Por encima de todas las demás emociones, seguís contando con mi más sincero agradecimiento por lo vivido.

Qué época tan convulsa esta que nos ha tocado vivir, como diría Nicolás Maduro.