Ayer di un paso que se siente gigante: en un mes dejaré de estar soltera a ojos de la ley y formaré una unidad familiar en régimen de pareja de hecho. Dije que sí ilusionada, firmé emocionada y se me rompió el corazón en mil pedazos al acordarme una vez más de todos los pasos que quise y no pude dar en mi vida anterior. Se me rompió el corazón de tanto anhelar, de tanto esperar, y fíjate qué fácil era, qué sano, qué bueno y qué bonito es así, ahora.
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